SAN ROKE: LA FIESTA DE LA TALA



Sin duda, si hay fiestas bonitas y tradicionales en Bermeo están son las fiestas de San Roke que se celebran el 16 de agosto en la Tala. Para muchos era la primera fiesta en la que teníamos que atrevernos a cocinar marmitako, ya que el Sukalki eguna era más de mayores. Como me he criado en este barrio, recuerdo también que la calle Andra Mari se engalanaba con banderines y con los típicos muñecos disfrazados o postisuek. ¿Tenéis tres minutos? ¿Queréis saber un poco más? Dentro video...

¿Qué nos dice la historia sobre el origen de esta fiesta?

Las primeras referencias nos lan dan Yradi y Zabala y se refieren a esta fiesta como una de las principales fiestas-romerías de la villa junto con las festividades de San Juan, San Pedro o Santa Eufemia. En el caso de San Roke la romería se concentraba en la Tala en la campa cercana al robledal que había donde está el actual barrio que se construyó a comienzos de los 60. A partir de esta fecha la romería se trasladó a la zona del Tonpoi. La tradición de esta fiesta-romería era importante en el pueblo, e incluso hasta 1965 la flota tenía la obligación de acudir a puerto en esta fecha.

Pero, ¿por qué está asociado a la festividad con San Roque?

La historia-leyenda es bastante simple. San Roque nació en Montpellier en 1295 y en su peregrinaje hacia Roma llegó a la ciudad italiana de Aguapendente, donde quedó sobrecogido por los importantes estragos de la peste. San Roque desconocedor de su poder curativo, trazó el signo de la cruz sobre el cuerpo de un enfermo, y este sanó rápidamente. La noticia de este milagro trascendió con celeridad y San Roque tuvo que huir de la multitud que le asediaba y que, como era de esperar, le contagió. Sin embargo, el santo carecía de don para sanarse a sí mismo, y enfermo, se refugió en una cueva junto con un perro que ayudó a sanar lamiéndole sus heridas. La hagiografía termina con la muerte de San Roque en Montpellier un 16 de agosto. Como os imagináis las epidemias de peste afectaron a toda Europa desde comienzos de la Edad Media, y en consecuencia, se desarrolló también en toda Euskal Herria un importante culto a San Roque, santo protector de esta enfermedad; y por supuesto Bermeo no fue una excepción mediante la erección de un pequeño templo dedicado a este santo o mediante la colocación de imágenes de esta santo en las dos principales parroquias del pueblo y representado siempre junto a su perro, como podéis ver en las imágenes que os pongo debajo. 

La ermita de San Roke

Ya os he comentado en otras ocasiones que Bermeo llegó a contar con 14 ermitas. En la Tala teníamos dos: la ermita del Crucifijo y la de San Roque. En cuanto a su ubicación y fecha de fundación hay bastantes sombras. Todos los historiadores ubican a la ermita de San Roke en la Tala, pero con posiciones concretas diferentes: 1) junto a la desaparecida iglesia de Santa María de la Atalaya; 2) junto a la casa del Tonpoi y fortín de la Atalaya; 3) sobre el acantilado de Talape o Txirritea; o 4) entre Tonpoi txiki y Tonpoi nagusi (handidxe). Con todo, y atendiendo a las distintas fuentes, creo que la más concreta es la que tenemos en el Plano topográfico de la villa de Bermeo de 1820. Ubicada en la bajada hacia el Tonpoi, entre Tonpoi txiki y Tonpoi nagusi (handidxe). En el plano la R sería la ermita de San Roke, la S la casa de la Atalaya y la T el Fortín de la Atalaya, el número 52 eran viñas y heredades y el 53 correspondía a un amplio robledal que desapareció en los años 60 por la construcción de las casas del actual barrio. En 1997 el Gobierno Vasco declaró como zona de presunción arqueológica para la ubicación de esta ermita, la zona anexa a la actual casa 'tardomedieval' de la Tala.

La misma inconcreción aparece cuando nos referimos a la fecha de fundación de esta ermita. Así, Zabala nos señala que fue construida alrededor de 1722. Gaubeka adelanta la fecha hasta incluso antes que la fundación de la villa. Entre mis registros documentales anteriores al siglo XVI, no hay ni una referencia a esta ermita, por lo que no creo que sea tan anterior su fundación. Por tanto, basándonos en las referencias más modernas, podemos decir que ya aparece mencionada en un documento de mediados del siglo XVII. Más explícita es la referencia a la misma que se realiza en una visita del obispo Pedro de Lepe en 1690

«El obispo don Pedro de Lepe habia ordenado y mandado que por quanto las hermitas de la talaya contiguas una de otra estavan indezentes y la una amenzando ruina se goardase en hordenar el decreto de su carta pastoral al qual dho auto haviendose leydo en los alta (...). Lo 1º que de dhas dos hermitas se aga una en el termino de la talaya en el paraxe que este mas dezente y seguro (...) y que sea capaz de modo que se conserven en ella tres altares con las efixies de los santos de la bocacion de ambas para que esten con la dezencia que dho auto de visita personal manda»  

Las referencias a la ermita continúan a lo largo de todo el siglo XVIII con referencias a su estado físico, realización de obras, ayuntamiento provisional tras el incendio de 1722, base de piezas de artillería, entre otras referencias. Con todo, parece que se construyó alrededor de 1722 utilizando para ello la venta de los restos y huertas de la desaparecida ermita de San Martín. Su historia finaliza en 1819 debido a un incendio que la dejó en estado ruinoso. En el caso de esta ermita tenemos la suerte de conservar un libro de cuentas de la misma que va desde 1723 a 1828. Se trata de un interesante libro que nos da cuenta de la actividad económica de esta ermita a lo largo de todos estos años. Por tanto, podemos decir que esta ermita se construyó alrededor de 1722, disponía de sus propios terrenos u bienes raíces, y su edificación fue costeada con los bienes que se obtuvieron de la ermita de San Martín, ya en estado ruinoso para esa época. Por otra parte, me resultan curiosos algunos datos que nos da este libro: 1) Aunque la ermita es demolida en 1819 todavía en 1826 se siguen realizando apuntes en el libro, algunos relativos a la petición de presupuestos para arreglo del tejado misma; 2) A lo largo de todo el libro no hay ni un solo apunte relativo a la festividad de San Roke. Las alusiones a esta festividad aparecen descritas en el libro mediante apuntes de gastos relativos a las velas gastadas en la misa mayor o en las limosnas recogidas el 16 de agosto debido a la misa solemne que se tenía que realizar en esta ermita y a la que tenía que asistir el cabildo de la villa; 3) En diferentes ocasiones se hace referencia a las propiedades que tenía esta ermita, ya que parte de sus bienes se utilizaron como permuta para lograr terrenos delante del ayuntamiento con el objetivo de realizar la nueva iglesia de Santa María. Recordar que los terrenos necesarios para la construcción de la nueva iglesia de Santa María eran principalmente de la condesa de Baños y de José Ventura de Mendoza de Arteaga. Por estas permutas sabemos que esta ermita tenía diferentes bienes: parte del robledal de la Tala, diferentes viñas y heredades cercanas; 4) Tenemos registrados a todos los mayordomos (responsables) de la ermita: el primero Antonio de Andraca y el último Tomás de Laucirica; 5) En diferentes partes del libro se hace alusión al retablo de esta ermita, sin más especificaciones o descripciones, por lo que no sabemos si el San Roke que está ahora en Santa Eufemia y que procede de la antigua Santa María de la Atalaya, en algún momento estuvo en esta ermita.

La fiesta de la Tala

Según Zabala, con motivo de la epidemia de cólera de 1746 se fue en rogativa a esta ermita de San Roque, ya que por medio de rogativas se solicitaba a este santo que suavizase el sufrimiento que se padecía por este tipo de pandemias. Lógicamente, este recuerdo a quedado grabado a fuego en nuestro acervo cultural; así, aunque la ermita desapareció a comienzos del siglo XIX la población parece que siguió acudiendo a la Tala y transformando esta visita religiosa en un evento festivo que ha llegado hasta nuestros días. Gurutze Arregi en su genial libro sobre las ermitas de Bizkaia ya nos señala que en la entrada de calle Andra Maria por Torrontero se colocaba un banderón rojo con el texto: "Libranos de pestes y males Roque Santo peregrino". Seguro, que los mayores se acuerdan del mismo, yo no. Además, desde 1943 se localiza la pequeña hornacina con la imagen de San Roke Lo que sí recuerdo es la calle Andra Mari engalanada de banderolas, ikurriñas y los tradicionales muñecos disfrazados; y, por supuesto de la fiesta en la Tala con el tradicional marmitako, sokamuturra a la tarde y la bajada final hacia la Lamera. La lógica te lleva a pensar que el principal camino de acceso a la monumental Santa María de la Atalaya se engalanase para posteriormente acceder a la Tala, donde se encontraba la ermita. La romería que celebramos actualmente, en la que el protagonista es el marmitako, es algo relativamente moderno, posiblemente desde mediados del siglo XX en adelante, pero la tradicional festividad-romería en la Tala posiblemente comienza ya en el siglo XVI o XVII.

Para terminar y como curiosidad, os diré que recientemente y como consecuencia de las obras que se han realizado en el Tonpoi para habilitar un bidegorri, han aparecido diferentes restos. En la parte más elevada justo entre Talape y Tonpoitxiki, que se corresponde con un pequeño muro (¿parte de una pared?) creo que puede pertenecer a una pequeña batería militar de defensa costera, similar a los restos que quedan en el Castillo roto, y que se construyeron en la segunda mitad del siglo XVIII como puestos defensivos. Además, por su ubicación creo que otros restos que han aparecido también en el inicio de la bajada hacia el Tonpoi podrían ser los correspondientes a esta ermita de San Roke. Con todo, la lógica manda ser cauto, ya que también podríamos estar antes muros divisorios de heredades/huertas anteriores. No quisiera terminar sin resaltar esta nueva zona de la Tala que nos permite acceder a zonas hasta ahora imposibles y que nos da acceso a vistas extraordinarias.

Fuentes utilizadas para esta píldora: Los libros de Zabala y Zabala Otzamiz Tremoya sobre la Historia de Bermeo. Ermitas de Bizkaia de Gurutze Arregi y Bermeoko Toponimia de Uriarte y Allika. Las fotos están extraídas del archivo fotográfico del Archivo Municipal de Bermeo. Documentación relativa a la ermita de San Roque del Archivo Municipal de Bermeo: cajas 910, 1151 y 1153.

Agradecimientos: a Manu Muñoa y Aintzane Mujika; y a todas y todos los que entienden que la difusión del patrimonio e historia de un pueblo también se puede realizar de esta manera. Siempre con humildad y respetando cuando es necesario las básicas leyes científicas del respeto a la fuente bibliográfica.

Tiempo de lectura: 3' 34'' / Tiempo de elaboración de la píldora: unas 5 horas de investigación y redacción.

*Si os ha gustado compartir y difundir, y entre todas y todos hacemos más grande nuestro pequeño paraíso

La Tala a comienzos del siglo XX

La Tala a comienzos del siglo XX

La Tala a comienzos del siglo XX

Celebraciones en la zona del Tonpoi en el primer tercio del siglo XX

Celebraciones en la zona de la Tala en el primer tercio del siglo XX
Libro de fábrica de la Ermita de San Roke (1725-1826)

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Celebraciones de San Roke en la segunda mitad del siglo XX

Posibles retos de la batería militar

Posibles retos de la batería militar

Posibles retos de la batería militar

Posibles restos de la ermita de San Roke
San Roke que se encuentra en Santa Eufemia y que según Sesmero procede de la antigua Santa María de la Atalaya

Postisuek al inicio de Andra Mari

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