LA DESCONOCIDA TUMBA DE SANTA MARÍA DE LA ATALAYA

En diferentes píldoras os he hablado de la mágica Santa María de la Atalaya. Su esplendor y belleza, dignas de cualquier catedral. En este caso, y atendiendo a las crónicas de diferentes historiadores, vamos a centrarnos en un sepulcro maravilloso y, sin duda, de los más bellos de Bizkaia por su importancia histórica y su realización arquitectónica. Nos referimos al sepulcro de don Nuño de Lara, fallecido a mediados del siglo XIV, cuando apenas contaba 3-4 años, y que además estaríamos ante el único señor de Vizcaya enterrado en el Señorío. ¿Tenéis tres minutos? Venga, dentro video...

¿Quién era don Nuño Díaz de Lara?
Era hijo de Juan Núñez III de Lara, señor de la Casa de Lara, y de María Díaz de Haro, señora de Vizcaya. Además, Nuño Díaz era tataranieto por parte paterna y materna de Alfonso X de Castilla. A la muerte de su padre, ocurrida en el año 1350 en Burgos, y temerosos algunos vizcaínos de que el rey de Castilla y León, Pedro I de Castilla, tuviese intención de asesinar al niño Nuño, que esos momentos se encontraba en Paredes de Nava con su aya (criadora), y lo llevaron con ellos al Señorío de Vizcaya. Cuando se enteró Pedro I, ordenó perseguirlos, saliendo él mismo en su persecución. En esta loca persecución, los acompañantes del niño Nuño con ayuda de diferentes familias vizcaínas lo defendieron del rey Pedro I, impidiendo que este rey lo capturase. La importancia de Bermeo, que además albergaba el alcázar de descanso de los Señores de Vizcaya, hizo que terminasen en nuestro pueblo. Este azaroso viaje u otro tipo de circunstancias hicieron que el niño Nuño enfermase, muriendo en Bermeo el día 29 de agosto de 1352, a la edad de cuatro años. Convirtiéndose, en el primer y único señor de Vizcaya que muere y es enterrado en el Señorío.

Descripción arquitectónica del sepulcro
Tras su muerte, el niño Nuño fue enterrado en la iglesia de Santa María de la Atalaya. Lo que no está claro es la ubicación del sepulcro. Algunas fuentes nos hablan de su ubicación en el lado de la epístola, donde se encontraba la capilla de San Pedro y y en la que radicaba la Cofradía de pescadores. Otras fuentes la sitúan en el espacio de la capilla mayor, lo que dado su rango social parece más lógico; o tal vez, se emplazaba en el ángulo donde confluían ambos recintos. Según decía el padre Henao, quien pudo verlo a mediados del siglo XVII, esta tumba estaba cubierta por una alfombra con las armas reales y las del propio Señorío, y contaba con dos figuras yacentes, pues junto a la de don Nuño se encontraba la imagen de un varón adulto. Algunos textos lo describen como un caballero revestido con su peto y casco, calzado de borceguíes y espuelas, empuñando en su mano izquierda una larga espada que llegaba a oprimir su pie izquierdo y en la mano derecha un bastón de mando, afianzando su pie derecho sobre un globo que representa el hemisferio terrestre, características que Iradi atribuía sin embargo al sepulcro del propio Nuño. 

Polémica por la identidad del sepulcro
Hay otras narraciones históricas que aluden que este sepulcro en lugar de la de don Nuño se trataba de Pedro Giménez Bertendona, ilustre personaje de la villa, padre de Martín Jiménez de Bertendona, capitán de la nao 'Espíritu Santo' (también conocida como 'Bertendona'), y que trasladó al emperador Carlos V desde el puerto de Flesinga (Flandes) hasta el de Laredo en septiembre de 1556 para realizar el viaje que lo llevó hasta el Monasterio de Yuste. Com o os imagináis nada de esto se conserva, de modo que por el momento no podemos aclarar este confuso asunto.

Fuentes utilizadas: Libros de Iradi, Zabala y artículo sobre el gótico bermeotarra de Jesús Muñíz.

Tiempo de lectura: 1' 54''

Tiempo de elaboración de la píldora: unas cuatro horas.


Este dibujo del sepulcro de don Nuño lo ha realizado mi buen amigo Rober Garay. Es una interpretación que él ha realizado atendiendo a los datos que le he dado. Asko gutsut!




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